ENVÍO GRATIS PARA PEDIDOS A PARTIR DE 39 EUROS.
5% DE DESCUENTO A PARTIR DE 20 EUROS DE COMPRA CON EL CÓDIGO: #HELLOREIS.
ENTREVISTA: MARÍA Y SU FAMILIA DE CUATRO PATAS
Desde REIS D'ARANDA entrevistamos a María, una de nuestras embajadoras. Es así cómo conocemos a Membrillo, Harry y Lucky.
PERROSGATOS
3/27/20267 min leer


Presentación y vínculo inicial
Mis mascotas son Membrillo, Harry y Luckie, y cada uno tiene un lugar muy especial en mi vida.
Luckie es un perro mestizo que cumplirá 6 años después de Fallas. Es pura alegría: siempre está contento, saltarín y con ganas de jugar. Tiene una energía muy contagiosa y es extremadamente cariñoso.
Membrillo es un gato europeo naranja que cumplirá 7 años en septiembre. Tiene una personalidad más independiente, pero también muy tierna. Aunque le gusta ir a su aire, siempre acaba buscándome para echarse la siesta conmigo.
Harry, que tiene 5 años y es un cruce con gato noruego, es el más cercano a mí. Le encanta estar a mi lado y seguirme por la casa como si fuera mi pequeña sombra.
El primero en llegar a mi vida fue Membrillo, cuando tenía apenas 3 o 4 meses, y desde entonces cambió completamente mi día a día. Desde hace años tenemos incluso nuestro pequeño ritual: cada mañana le doy los buenos días y le hago mi “discurso mañanero”, como si realmente estuviéramos teniendo una conversación antes de empezar el día. Para mí, más que mascotas, son parte de mi familia.
Llegada a sus vidas
Membrillo fue el primero. Lo adoptamos de una familia que lo había encontrado merodeando alrededor de una basura en Granada cuando era apenas un gatito. Recuerdo perfectamente el momento en que lo vi por primera vez: supe al instante que tenía que venirse conmigo. Era tan precioso y tan gordito que no tuve ninguna duda. Sentí que ese gato iba a acompañarme toda la vida.
Además, llegó en un momento muy delicado para mí. Poco antes habían envenenado a mi otro gato, Doctor Sheldon Cooper, y fue un golpe muy duro. Membrillo apareció como un pequeño rayo de sol en medio de ese momento tan triste.
Luckie, mi perro mestizo, llegó a través de la adopción en un refugio de animales. En su caso fue casi una sorpresa, pero desde el primer día quedó claro que su vida iba a cambiar para mejor al llegar a casa. Es un perro lleno de alegría y cariño, y verlo feliz es una de las cosas más bonitas de haber tomado la decisión de adoptarlo.
Harry, mi gato cruce con noruego, llegó gracias a unos amigos que me lo regalaron. Con él sentí algo muy claro desde el principio: que yo podía darle el entorno y el cariño que necesitaba para crecer bien. A veces pienso que más que llegar él a mi vida, fui yo quien llegó a la suya para darle una vida llena de amor.
Hoy los tres forman parte de mi día a día y no puedo imaginar mi vida sin ellos.
Historia y pasado
En realidad, de mis tres mascotas solo conozco un poco la historia previa de Harry. Antes de llegar a casa vivía con otro gato con el que no se llevaba demasiado bien. Cuando llegó estaba bastante tímido y asustadizo, se escondía mucho y necesitaba su tiempo para sentirse seguro.
Curiosamente, quien hizo que todo fuera mucho más fácil fue Membrillo. Desde el principio empezó a acercarse a él, a invitarlo a jugar y a incluirlo en su rutina. Gracias a eso, Harry fue ganando confianza poco a poco y terminó integrándose muy rápido en la casa. Con el tiempo crecieron juntos y desarrollaron una relación muy bonita.
Membrillo, por su parte, se adaptó muy rápido cuando llegó. En ese momento en casa vivía también mi gata ya anciana, Nela, y ella lo cuidaba como si fuera su propio bebé. Eso hizo que su adaptación fuera muy natural y tranquila.
Creo que Luckie fue quien más notó el cambio al llegar a casa, pero de una forma muy positiva. Pasó de estar en un refugio a tener un hogar lleno de cariño, y desde el primer momento mostró una alegría y una energía enormes, como si supiera que por fin estaba en su sitio.
Algo que siempre me ha sorprendido es cómo entre ellos mismos se han ayudado a adaptarse y a crecer, creando una pequeña familia donde cada uno tiene su lugar.
Curiosidades y anécdotas
Membrillo, por ejemplo, tiene una costumbre muy curiosa: de alguna manera siempre sabe cuándo es fin de semana. Esos días, por la mañana, me pide que lo saque al jardín como si fuera parte de nuestro ritual. Y por la tarde tiene otra tradición muy suya: viene a pedirme que lo deje meterse debajo de la manta conmigo para la siesta. Es uno de esos momentos tranquilos que se han convertido en parte de nuestra rutina.
Cuando era bebé tenía además una escena muy divertida que recuerdo con muchísimo cariño: se sentaba con sus patas traseras en mis piernas y las delanteras apoyadas en el radiador que está debajo de la ventana, y juntos “cazábamos” los pájaros que veía fuera. Parecía que estuviéramos observando el mundo juntos.
Harry, en cambio, es un gato que necesita muchísimo contacto conmigo. Todas las mañanas, cuando estoy trabajando, tiene que dormir encima de mi mano mientras uso el ordenador. Es como su forma de estar cerca sin separarse. Además, cada vez que llego a casa de algún sitio siempre viene a saludar, como si quisiera asegurarse de que ya estoy de vuelta.
Aunque a primera vista puede parecer un gato un poco gruñón, la realidad es que Harry es probablemente el gato más cariñoso que he conocido, incluso más que Membrillo, que ya de por sí es muy afectuoso.
Y luego está Luckie, que es pura energía. Siempre está saltando para todo, ya sea para jugar, para pedir atención o simplemente porque sí. Tiene una alegría constante que contagia a toda la casa.
No tienen un objeto favorito concreto, pero sí muchos pequeños rituales conmigo, y creo que esos momentos compartidos son lo que realmente hace especial nuestra relación.
Momentos difíciles y apoyo emocional
Mis animales han estado conmigo en muchos momentos importantes, también en algunos bastante difíciles. El caso más claro fue cuando llegó Membrillo. Apareció en mi vida justo después de que envenenaran a mi gato anterior, Doctor Sheldon Cooper, algo que fue muy duro para mí. Membrillo era apenas un gatito cuando lo vi por primera vez, pero de alguna manera sentí que llegaba en el momento exacto en el que lo necesitaba. Con el tiempo se convirtió en ese compañero silencioso que siempre está cerca.
Muchas veces he tenido la sensación de que los animales perciben más de lo que creemos. No necesitan palabras: simplemente se acercan, se tumban contigo o te siguen por casa cuando notan que no estás del todo bien.
Harry, por ejemplo, tiene esa forma tan suya de estar siempre cerca. Si estoy trabajando o pasando un rato tranquila en casa, suele buscar la manera de estar pegado a mí, incluso durmiendo sobre mi mano. Es su forma de acompañar.
Y Luckie aporta algo diferente: alegría constante. Es imposible estar mucho tiempo triste con él alrededor porque siempre está saltando, buscando jugar o pidiendo cariño.
Creo que el apoyo emocional que me dan es algo muy simple pero muy poderoso: compañía, cariño y la sensación de que siempre hay alguien esperándote en casa.
Crecimiento conjunto
Creo que vivir con animales te cambia mucho, aunque al principio no seas del todo consciente. Desde que Membrillo, Harry y Luckie forman parte de mi vida me he vuelto mucho más paciente y atenta a los pequeños detalles. Cuando tienes animales entiendes que dependen de ti y que tu rutina también es la suya.
También te enseñan algo muy simple pero muy importante: estar presente. Ellos no piensan en ayer ni en mañana, solo en el momento. A veces basta con sentarte un rato con ellos, jugar o compartir una siesta para darte cuenta de lo valioso que es ese tiempo.
Creo que ellos también han cambiado conmigo. Con los años se han vuelto más confiados, más tranquilos y muy adaptados a nuestra forma de vida en casa. Entre ellos además han creado una pequeña familia, donde cada uno tiene su personalidad pero se acompañan mucho.
Si algo me han enseñado es a cuidar, observar y entender sin palabras. A darte cuenta de cuándo necesitan algo o cuándo simplemente quieren estar cerca.
Y sí, definitivamente diría que me han hecho más responsable, más paciente y también más consciente de lo importante que es darles una vida tranquila, segura y llena de cariño.
Relación actual
Un día normal con ellos empieza siempre con el desayuno, que además se encargan de recordarme cada mañana. En cuanto me levanto ya están todos pendientes porque saben que es su momento.
Durante el día cada uno va teniendo sus pequeñas rutinas cerca de mí. Harry suele quedarse conmigo mientras trabajo porque le gusta estar siempre cerca, Membrillo aparece y desaparece a su ritmo pero siempre busca algún momento para tumbarse conmigo, y Luckie está lleno de energía y dispuesto a jugar o llamar la atención en cualquier momento.
Nuestro momento favorito del día es la siesta. Es ese rato tranquilo en el que Membrillo muchas veces pide meterse debajo de la manta, Harry busca su sitio pegado a mí y todo se vuelve muy calmado.
Por la tarde intento que Luckie tenga su paseo, que es uno de los momentos que más disfruta, y después llega la cena y el momento de relax en casa, cuando todos volvemos a estar tranquilos juntos.
Lo que más me gusta de ellos hoy en día es que siempre están ahí acompañándome. Son una presencia constante en mi vida y, de alguna manera, nunca me dejan caer.
Valores y mensaje
Para mí, la tenencia responsable significa entender que un animal no es algo temporal ni un capricho. Es un compromiso de muchos años en el que debes cuidar de su bienestar, su salud, su seguridad y también de su estabilidad emocional. Implica dedicarles tiempo, atención y cariño todos los días.
A las personas que estén pensando en tener una mascota les diría que lo piensen como una decisión de vida. Los animales dependen completamente de nosotros, pero a cambio ofrecen una compañía y un cariño muy sinceros. Si estás dispuesto a cuidarlos y a acompañarlos durante toda su vida, entonces puede ser una de las experiencias más bonitas que existen.
En una sola frase, mis mascotas representan ese lugar seguro al que siempre vuelvo y donde nunca me siento sola.
